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¿Recuerdas la última vez que tuviste que hablar en público?

Déjame adivinar…

Sudabas, temblabas, era imposible enlazar dos ideas y soñabas con que un piano de cola te cayera encima poco antes de salir a hablar.

Vaya…me siento taaaan identificado.

Sobre todo recuerdo la frustración que me producía no ser capaz de expresar mis ideas ante un público, sin importar que fuera una presentación multitudinaria de trabajo, o una simple reunión entre compañeros.

¿Por qué hablo en pasado?

Porque desde hace algunos años la cosa ha cambiado…

Resulta que un día dije un ¡basta! que no sonaba a promesa de primeros de año.

Un puñetazo encima de la mesa que significaba que haría todo lo necesario para disfrutar comunicando.

Aprender a hablar en público era mi primer objetivo.

Leí mucho sobre comunicación, reflexioné respecto a aquel maldito miedo escénico, pero sobre todo comencé a practicar.

No es habitual, sencillo, ni económico, practicar regularmente para aprender a hablar en público, por lo que aún me levanto alguna mañana dando gracias porque existan grupos como Toastmasters Bilbao, donde he aprendido el 75% de lo que sé sobre oratoria, y practicado el 90%.

¡Y, voilà! así descubrí una fórmula, simple pero efectiva:

R

Leer

R

Reflexionar

R

Practicar

Aprendí, poco a poco, a tolerar el miedo a subirme a un escenario, para llegar a vivir momentos de verdadero disfrute cuando siento que estoy transmitiendo lo que pienso, y porque no, resulta interesante para un grupo de personas.

Al final será verdad que:

Aquello que más temes es también lo que más necesitas hacer.

Así, llegó el día en el que me di cuenta del amplio margen de mejora que tenían las presentaciones medias, lo sumé a los años que llevaba aprendiendo cómo hacerlo, lo multipliqué con las ganas de emprender, y la ecuación se resolvió sola.

Por el momento he arrancado Playspeak, un proyecto innovador e ilusionante con el que enseño a los más jóvenes a hablar en público a través de clases extraescolares.

Pero esto acaba de empezar, habrá más proyectos, porque intuyo que hay más gente a la que puedo ayudar, quizás, porque no, a ti…

Espera, ¿en serio que estás asintiendo y pensando que ya es hora de decir un ¡basta! como el mío?, ¿de verdad quieres dejar de padecer en cada presentación?

Vaya, ¡qué valiente!

Déjame adivinar, seguro que te interesa descubrir la alquimia de las palabras y poder convertir en oro cada uno de tus mensajes.

Perfecto, hagamos un trato:

Hemos acordado que tendrás que leer para aprender a comunicar mejor, ¿verdad?

Pues bien. ¿Qué tal si te envío esporádicamente artículos mega-interesantes que te enseñen las herramientas y técnicas que necesitas para empezar a comunicar como los ángeles?

A ti te toca la mejor parte; leerlos y poner en práctica lo que te proponga.

Así habrás hecho tic en la parte de la ecuación leer, y “solo” te quedará reflexionar y practicar…y de eso también hablaremos más adelante.

Upsss, si, un formalismo…

Déjame tu mail, si no enviaré los artículos a cualquiera, y prefiero que le lleguen a alguien interesado en convertirse en un gran comunicador, como tú:

* Si no eres hardcore del marketing puedes ahorrarte lo que viene a continuación…¡buen día!

He estudiado marketing y publicidad, por lo que ha habido un momento en el que me he plantado delante de una fría hoja en blanco que decía:

OBJETIVO DEL BLOG:

Ahí va, para los puristas:

Condensar el resultado de mi propio proceso de aprendizaje sobre cómo comunicar de forma efectiva, creando contenido que pueda resultar de utilidad a personas que estén pasando por un proceso similar.

Por cierto hablar en público es la punta del iceberg. También encontrarás contenido sobre lenguaje no verbal, dar feedback, redactar mails, escribir para webs y el larguísimo y apasionante etcétera de transmitir emociones de una persona a otra. En resumen, coge tu yogur con un hilo que esto va de COMUNICAR, y al otro lado estoy yo.