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Cómo y por qué ensayar un discurso para asegurarte la gloria

Si la práctica deliberada es el ABC para mejorar tus habilidades como comunicador, el DEF es el ensayo, y si quieres avanzar en el abecedario y llegar hasta la Z para ser el maestro Zen del escenario, tendrás que aprender a combinar ambos para convertir tu aprendizaje en exponencial.

El año pasado tuve la suerte de asistir a un discurso magistral de Darren Tay, nada más y nada menos que el joven que había ganado el campeonato mundial de oratoria de Toastmasters en 2016.

Fue dentro de las actividades que forman parte de las diferentes conferencias que anualmente se organizan a distintos niveles dentro de la organización, en este caso era en Madrid, a nivel europeo.

De las decenas de talleres y concursos que vi, esos 45 minutos fueron los más memorables, e hicieron que valiera la pena desplazarme a Madrid durante días, solo por ello.

Este menudo, risueño y energético ponente, habló de los básicos de la oratoria para alguien que presenta ante grandes audiencias (en su caso miles de personas en los concursos internacionales).

Pero por otra parte, compartió algo que a mi me pareció oro; su cómo.

Cómo se había preparado para el discurso de poco más de 7 minutos que le catapultó al olimpo de la oratoria mundial en 2016.

La palabra que resume su experiencia es; ENSAYO…mucho ensayo.

¿Cuánto ensayo?

Este es un tema que me encanta, y suelo preguntar muchas veces a personas que dan un discurso si pueden poner un número a las veces que lo han ensayado.

En estas improvisadas encuestas me he encontrado de todo. Hay personas que se jactan de no haber ensayado nada (cuando veo sus discursos suele confirmarse este hecho), mientras que otras me dicen que han ensayado 5, 20 o 40 veces.

Cuando me lo preguntan a mí respondo siempre lo mismo:

He ensayado mucho.

Me encanta la improvisación, pero si tengo que preparar un discurso en condiciones, soy implacable con el ensayo.

Acabo de preparar un discurso para las competiciones anuales de Toastmasters. En estos concursos, se empieza a nivel local, después regional, para llegar al nacional y de ahí hacia arriba otras tantas fases hasta llegar al campeonato que ganó el bueno de Tay.

Mi discurso ha llegado a nivel nacional, con lo que lo he presentado en 3 competiciones.

Haciendo un cálculo somero, a a lo largo de estos meses he ensayado ese discurso más de 100 veces.

No voy a entrar en la discusión de si el ensayo resta naturalidad a los discursos, me quedo con las tranquilizadoras palabras que compartió el campeón del mundo de oratoria aquel día para describir su proceso de preparación:

Ensayé aquél discurso varios cientos de veces.

Si eres del improvisado club de fanáticos del ensayo de discursos que acabo de crear junto con Tay (aunque él no sepa aún que es miembro), creo que te has ganado un cómo:

Cómo ensayar un discurso en 9 pasos sencillos, sólidos e infalibles

Asumamos que tienes tu discurso escrito, y debidamente estructurado por partes, con su inicio, desarrollo y conclusión.

Asumamos también que aún no has tenido tiempo de llevar a cabo uno de los grandes consejos de la práctica deliberada, y por lo tanto no tienes un mentor con el que trabajar tus ensayos.

Sé que estás “on fire” y con ganas de comenzar, pero quitémonos primero de en medio una cuestión que quizás tengas en mente:

¿Memorizar mi discurso o tener ideas generales en mente y no hablar de memoria?

Dependerá bastante del tipo de discurso y sobre todo de la duración del mismo.

Por mi experiencia, si ensayas mucho un discurso de menos de 10 minutos, terminarás por memorizarlo, pero si tienes que hablar de 20 minutos para arriba, la memorización comienza a ser ineficiente, y es mejor tener en mente ideas o conceptos divididos en puntos, y construir tus palabras sobre ellos.

Como gran defensor del ensayo, no tengo ningún problema con memorizar mis discursos, y soy de los que piensa que la naturalidad e improvisación nacen mejor de un texto bien estudiado que de las musas y la inspiración.

En realidad no importa demasiado en qué bando estés, seas de los Stark o de los Lannister respecto a la memorización, el siguiente proceso puede servirte exactamente igual.

1- Selecciona un espacio confortable

Seamos sinceros, las primeras veces que te descubras hablando solo y gesticulando te sentirás bastante ridículo, aunque te aseguro que esa sensación desaparece rápido.

Por eso es importante que te encuentres en un espacio de “exposición controlada” y confortable, y abrigado por la tranquilidad de no ser observado por nadie.

El salón de casa, un cuarto con la puerta cerrada o un aula que nadie está utilizando, por ejemplo, son espacios adecuados para que empieces con tus primeras dubitativas palabras, que verás como pronto se convertirán en potentes frases.

2- Ve por partes

Selecciona solo una de las partes del discurso para comenzar a ensayar.

Lo más probable es que aquella parte por la que te resulte más natural comenzar es con el inicio, y tiene todo el sentido, ya que serán las primeras palabras que salgan de tu boca el día de tu intervención, con lo que mejor tenerlas requete pulidas.

3- Comienza leyendo la parte seleccionada

¿Recuerdas la imagen del actor con su guión en la mano, paseando y leyendo en alto las líneas que le toca decir? pues es el momento de que le enciendas el “modo actor”.

Date unos paseos por la habitación en la que estés y comienza a percibir cómo suena aquello que hasta ahora eran únicamente palabras.

Si tu intervención es larga, quizás en tu guión solo haya conceptos o palabras cortas y en esta fase empieces a construir directamente el discurso “sobre la marcha”.

En todo caso, te recomiendo que las primeras palabras que vayas a decir sean literales (o semi) y te las aprendas de memoria, ya que ello restará lastre a tu mente el día de la ponencia, e instantes antes de salir al escenario no estarás pensando en que puedes quedarte en blanco antes de comenzar siquiera a hablar.

Repite el proceso hasta que veas que la primera parte que estás ensayando la tienes bien interiorizada, ya que será la base sobre la que construyas el resto, y pensar que una parte importante del discurso ya está “bajo control”, será un buen chute de energía.

TIP: Si ves que alguna frase se te resiste, coge papel y boli y escríbela unas cuantas veces antes de seguir recitándola, poner tu mente en “modo analógico” sigue siendo muy poderoso.

Una vez de que sientas que esa parte está bien trabajada, repite el mismo proceso con las diferentes partes en las que hayas dividido el discurso.

4- Ve uniendo partes ensayadas del discurso

Cuando hayas interiorizado el discurso por partes, y seas capaz (más o menos) de recitar sin guión cada una de ellas, es el momento de coger aguja e hilo y comenzar a coserlas entre sí.

Quizás lo más natural sea arrancar con el inicio y el primer gran punto del desarrollo de tu discurso, pero no hay reglas estrictas. Si te encuentras más cómodo tratando de memorizar la parte central de tu discurso completa, adelante, la única premisa es que enlaces varias partes que habías ensayado por separado.

5- Añade otros recursos al ensayo

Es el momento de dar consistencia a tu discurso, a partir de esta fase, incluye a tus palabras todos esos elementos adicionales que enriquecen tu ponencia, como tu lenguaje corporal o variedad vocal (es decir, gestos, cambios de tono etc.).

Para afinar gestos, tienes que verte, con lo que a partir de aquí:

6- Ensaya ciertos gestos delante del espejo

El espejo es un buen recurso para ensayar expresiones faciales o gestos puntuales que quieras testear.

Te recomiendo que no ensayes tu discurso completo delante de él, porque acabarás prestando más atención a mirarte que a declamar, y la información que saques estará completamente sesgada.

El recurso definitivo para pulir tu discurso en su “versión extendida” es:

7- Grábate en video y analízalo

Hay dos caminos para analizar la grabación de tu discursos, “el clásico” y el “pro”.

El “clásico” es que veas la grabación íntegra y anotes aquellas partes que te chirrían para mejorarlas e iterar sobre ello.

El “pro” es que tomes el visionado en tres fases.

En la primera, ve el discurso sin sonido y fíjate en todas esas cuestiones no relacionadas con el lenguaje no verbal para matizar gestos y movimientos.

En la segunda, solo escucha el audio del discurso y céntrate en el mensaje, la voz, sus variaciones etc. Anota todo lo que percibas y corrígelo para la siguiente iteración.

El tercer visionado es el holístico, en el que verás la grabación completa para repetir el proceso de análisis.

¿Mola el “modo pro” verdad?

8- Ensaya delante de alguien y recibe feedback

Tu discurso empieza a estar pulido y ya puedes oler la gloria en lo alto del escenario…pero no te adelantes Demostenes, es momento de testear cómo de ciertas son tus sensaciones.

Ahora es cuando te digo un tópico que no lo es tanto; selecciona alguien que esté dispuesto a escucharte.

Muchas veces tiramos de la primera “víctima” que tenemos en casa; tu novia mientras está trabajando en el ordenador, tu madre que está mirando vuelos para su próximo viaje o tu hermano al que asaltas cuando colgaba la ropa.

Esta buena gente es adecuada para tus primeros tests, pero cuando ven un discurso la tercera o cuarta vez comienzan a aburrirse, y el feedback que te dan es “para cubrir el expediente”.

“Obligar” a alguien a que lo escuche 10 veces es directamente una tortura, creo que es razonable que no maltrates a tus allegados.

Por eso, una vez has ensayado con alguno de estos improvisados espectadores, mejor que pienses en alguien con mayor interés o sensibilidad a escucharte y darte feedback honesto respecto a qué puedes mejorar.

9- Ensaya en el lugar del evento

Si has llegado hasta aquí es que eres un verdadero Jedi del ensayo y la fuerza es suficientemente poderosa en tí como para afrontar la batalla final con éxito.

Puedes buscarte la vida de diferentes formas, pero te recomiendo que consigas ensayar en el escenario en el que hablarás.

Si es posible, contacta antes con la organización para planificarlo, y en todo caso llega con tiempo para tener “tu momento”.

En los concursos de Toastmasters, yo suelo aprovechar el tumulto que se genera un rato antes de empezar para subirme al escenario a ensayar, como la gente está preocupada con acreditaciones y detalles de última hora, no suelen prestarme excesiva atención.

El mayor beneficio de ensayar en “el lugar de los hechos”, es familiarizarte con el espacio e irte apropiando de alguna forma de él, para que cuando comiences a hablar te sientas como en casa, y no como en una fría y extraña habitación de hotel a la que acabas de entrar.

Sobre todo ensaya movimientos de escenario, para comprobar que los espacios que manejabas en tu casa cuandran con los que realmente dispondrás.

Dos cuestiones a tener muy en cuenta son las proyecciones y la microfonía, y ambas complican siempre la ecuación.

El tema de las proyecciones da para unos cuantos artículos, pero de forma genérica piensa que si las llevas debes tratar de que exista, a toda costa, algún momento para probarlas. Sería una pena que después de tanto ensayo las primeras palabras que escucha el público fueran:

La proyección no funciona…

Ufff, solo un “buenas tardes” tienes menos glamour que ese comienzo.

Y al menos otro artículo daría para la microfonia, con lo que si tengo que quedarme con una frase sería; “el técnico es tu amigo”. Trata de hablar con él de alguna forma y si es posible probar antes el micro que vayas a usar en tu intervención.

En resumen

1- Selecciona un espacio confortable
2- Ve por partes
3- Comienza leyendo la parte seleccionada
4- Ve uniendo partes ensayadas del discurso
5- Añade otros recursos al ensayo
6- Ensaya ciertos gestos delante del espejo
7- Grábate en vídeo y analízalo
8- Ensaya delante de alguien y recibe feedback
9- Ensaya en el lugar del evento

Vaya, casi puedo verte. Tu sonrisa de satisfacción al terminar la intervención, tu puño apretado y como asientes con la cabeza con la sensación de haberlo bordado.

No es fruto de la casualidad, es el trabajo bien hecho, las horas de ensayo y el esfuerzo, así de simple, y así de poco frecuente.

Disfruta de la gloria.

Por cierto, seguro que me dejo 30 trucos adicionales para ensayar discursos, ¿se te ocure alguno?

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