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El recurso definitivo para abrir y cerrar un discurso de forma magistral

Imagina que quieres ver tu video de You Tube preferido, pero justo antes de comenzar la reproducción suena una voz aclaratoria, del tipo:

Hola, buenas tardes, has seleccionado un video de You Tube, y en los próximos minutos verás una consecución de imágenes y sonidos que esperamos que sean de tu agrado…

¿Qué pesadilla verdad?

Seguro que a esa locución no le prestarías ni la más mínima atención y estarías esperando a que llegue el contenido “de verdad” para volver a conectar.

Espera, ¿no es eso lo que pasa ya con los anuncios de You Tube?…mejor dejamos ese tema para otro día.

Sean anuncios intrusivos o locuciones imaginarias, podemos resumir que cuando esperamos cierto contenido de interés, y no lo obtenemos porque se interpone otro de relevancia menor, este segundo se evapora en nuestra mente.

Imagina ahora a donde estás trasladando la atención de tu audiencia si comienzas un discurso con:

Buenas tardes, mi nombre es Xabi y trabajo en…

 

Hola, lo primero que quiero hacer es agradecer la oportunidad de hablar hoy aquí…

Como diría Joaquín Reyes; frasecica de maestra, bajón instantáneo.

Así es, las añadimos por defecto, porque el resto lo hace, porque hoy es lunes o porque nos resulta lo más “lógico”, sin darnos cuenta de lo tópicas que suenan y lo poco que aportan al inicio de tu discurso.

Definitivamente, una frase de este tipo no cumple con el objetivo principal que deberías perseguir en la apertura de tu discurso.

El objetivo en la apertura de tu discurso es captar la atención de tu audiencia

En esencia, toda apertura de discurso persigue:

1- Abrir tu intervención de forma cautivadora para captar la atención de tu audiencia

2- Presentar el tema del que hablarás

Dependiendo del tipo de discurso, ese segundo punto puede ampliarse adelantando las ideas principales que contendrá la parte intermedia (el desarrollo) de tu ponencia.

La apertura también es un buen momento para responder a una pregunta que se estará haciendo tu público desde el minuto 0:

¿Por qué debería yo escucharte?

Centrémonos, sin embargo, en el primero de esos objetivos; captar la atención de tu audiencia.

En las ocasiones en la que tengas que hablar a un público más o menos numeroso, posiblemente no seas la persona que les hable ese día por primera vez (en un evento con varias charlas, por ejemplo).

En todo caso, aunque tengas la suerte de que no sea así, tu voluntad de hablarles de algo interesante competirá con sus ganas de desconectar un rato, y mirar el móvil para comprobar si la predicción del tiempo para el fin de semana ha variado respecto a hace 4 minutos.

Frases de apertura tópicas invitan al público a la desconexión, y precisamente el pensamiento que debes tratar de producir en ellos es más bien:

Vaya, parece que esto empieza ya, habrá que estar atento.

Técnicas de apertura de un discurso

Abierto a la tu propia creatividad, existen una serie de técnicas que funcionan bien como recursos de apertura de un discurso.

A modo de ejemplo, pensemos en Emilia, una técnica informática que tiene que hacer una presentación de ventas, ofreciendo software a empresas para proteger sus equipos de ciberataques.

1- Pregunta (retórica, o que requiera respuesta)

Si Emilia quisiera evocar reflexión en sus oyentes, podría utilizar una pregunta que no requiere respuesta lanzándola directamente en su apertura:

¿Por qué se han multiplicado los ataque informáticos a empresas del sector servicios en los últimos 5 años?

O podría hacer una pregunta que requiera respuesta, y animar a su audiencia a responderla:

¿Cuántos de vosotros habéis sido testigos de un ataque informático alguna vez? Levantad la mano.

2- Cita

Citar es un recurso que, en cierto modo, transfiere parte de la credibilidad de la persona que acuñó la frase al ponente que la cita, y si esta es una frase suficientemente impactante, hará que el público se remueva en sus asientos y permanezca expectante para descubrir el porqué de aquellas inquietantes palabras de apertura.

Volviendo al ejemplo de nuestra técnica informática, ¿qué tal si comenzara con?:

Solo hay dos tipos de empresas; aquellas que han sido hackeadas, y aquellas que lo serán.
Robert Mueller, Director del FBI en 2012

3- Historia

Mucho se ha escrito y hablado sobre el uso de historias como gancho para captar la atención del público.

Sin darle demasiadas vueltas al porqué, la cuestión es que escuchar historias activa la voluntad de tu audiencia de seguirte escuchando, con lo que utilizar esta técnica para abrir tu discurso directamente, es una apuesta ganadora:

Era el 31 de diciembre del año 1999 y yo trabajaba como técnica de soporte de una empresa informática. En plena paranoia colectiva por el efecto 2000, cuando estaba a punto de terminar mi turno, a las 11 de la noche, sufrimos el peor ciberataque de la historia de la empresa…

¿Que ganas de saber cómo terminó la historia, verdad?

4- Dato o estadística impactante

En tu cruzada por sacar del letargo a tu audiencia, un dato o estadística impactante puede ser un “arma de atención masiva”.

Todo el mundo en la sala se sienta, Emilia permanece en silencio, el público se calla progresivamente, se hace un incómodo silencio que todos esperan que la ponente rompa con sus palabras, pero en lugar de eso Emilia aprieta firme el botón de su pasadiapositivas, y en la pantalla se ilumina un enorme número:

69%

Unos dramáticos segundos después Emilia comienza:

El 69% de las empresas considera que su antivirus no es efectivo a la hora de detener ciberataques.

Inquietante, Emilia, me estoy preocupando solo de pensarlo.

Esto es solo una pincelada de aperturas un poco rockeras para tus discursos, que hagan a tu audiencia levantar las cejas y pensar que los siguiente minutos pueden ser interesantes.

Podríamos plantear una traca de técnicas más, sin embargo, prefiero que sigas leyendo un minuto y te desvele más adelante el recurso definitivo para abrir y cerrar tus discursos y encandilar a tu audiencia.

Con lo que si hemos hablado del alfa de tu charla, saltemos directamente hasta el omega.

El objetivo del cierre de tu discurso es terminar de forma memorable

En realidad hay algún objetivo más:

1- Resumir la información presentada

2- Llamar a la acción

3- Terminar de forma memorable

Pero vayamos hoy a por el material pesado, a por ese toque de varita mágica que hará que tu audiencia te quite la etiqueta “uno más” y te ponga asintiendo y sin dudarlo la de “ponente que mola”.

En realidad podría clonar la parte de la apertura de tu discurso y pegarla aquí para resumir respecto al cierre lo siguiente:

Se trata de una de las partes más relevantes de tu discurso porque será la última sensación que dejes en tu audiencia, con lo que deberías huir a toda costa de cierres sosos y tópicos:

Muchas gracias, espero no haber dado mucho la chapa…
En principio esto es todo lo que tenía preparado, gracias por escuchar…
Diapositiva con un gracias

¡Vamos, seguro que puedes hacerlo mejor!

Ahora ya conoces unas cuantas técnicas y me imagino que estarás pensando cómo ponerlas al servicio de tus próximas aperturas y cierres, con lo que creo que es un buen momento para darle otra vuelta de tuerca.

Aprovechemos este momento para que conozcas un recurso para abrir y cerrar discursos en el que merece la pena pararse, y al que vas a poder a sacar chispas.

El recurso definitivo: abre y cierra tu charla con la misma técnica

Para la apertura de tu discurso hemos planteado unas técnicas de las que puedes valerte, y la idea ahora es utilizar exactamente la misma técnica para cerrar un discurso.

De esta forma, el impacto de la misma será mayor, ya que tu audiencia estará sintiendo que “se cierra el círculo” y todo tiene sentido, porque aquello que le cuentas le suena.

1- Abre con una historia y desvela el desenlace en el cierre

Una historia de apertura atrapa al público de inicio porque en realidad lo que quiere es conocer el desenlace.

Pero, ¿por qué desvelar el desenlace directamente? puedes plantear la historia de inicio, presentar la situación y sus personajes, y después parar para hablar de la información de la que quieres hablar en tu discurso.

En cierto modo estarás haciendo un cliffhanger.

Tu reto es conseguir que el público piense que en realidad era una historia inconclusa y que no llevaba a ningún lugar, y cuando llegue la conclusión y recuperes la historia les pilles en fuera de juego y el impacto se multiplique.

¿Un ejemplo? este discurso del maestro de la presentación con datos:

 

2- Abre y cierra con historias que comiencen con la palabra imagina

Las historias son evocadoras por naturaleza, nos hacen pensar y crear mundos en nuestra mente a través de las palabras de otros.

Sin embargo, existen verbos aún más evocadores, que transmiten reflexión y proponen a nuestra mente comenzar a elucubrar directamente, IMAGINA, es una de esas palabras.

En este caso, puedes comenzar tu discurso utilizando la palabra imagina para plantear una situación problemática, y cuando llegue el momento del cierre, utilizar la misma palabra pero en este caso para hablar de un escenario completamente diferente, en el que la situación problemática se ha supera con la solución que planteas.

Por ejemplo, recuperando el ejemplo de Emilia, la técnica informática que tiene que hacer presentaciones de ventas, podría abrir y cerrar de la siguiente forma:

Imagina que estás trabajando en la entrega de un trabajo para un cliente importante, la fecha límite es mañana, pero parece que trabajando duro las próximas horas conseguirás cumplirla.

De repente, la pantalla de tu ordenador se queda en negro, y una angustiosa hora después, el departamento informático consigue averiguar que acabáis de sufrir un ciberataque.

A tu empresa le costará miles de euros recuperar la normalidad, y por supuesto, no entregarás a tiempo tu trabajo, y perderás el cliente que lo esperaba.

Un drama, vaya.

Emilia tiene una buena oportunidad para plantear una solución a esta hipotética situación a lo largo de su presentación, y después de desarrollar esa solución, puede concluir con un escenario completamente diferente, comenzando con la palabra imagina:

Imagina ahora que estás trabajando en una ajustada entrega para un importante cliente.

El reto está servido y sabes que si trabajas duro los siguientes dos días conseguirás cumplir con la fecha límite.

Después de muchas horas de ordenador con “música para trabajar” sonando en tus cascos, aprietas el botón de enviar y respiras satisfecho.

Lo que no sabes, y así tiene que ser, es que en las últimas 48 horas, has sufrido 12 intentos de ciberataque.

Tu empresa está segura, tu cliente satisfecho y tú te has ganado unas cañas en el bar de la esquina.

3- Abre y cierra con dos citas de la misma persona

Pensaba buscar una frase del director del FBI en 2012 para que todo esto tuviera más coherencia, pero que demonios, no se quién es este caballero y seguro que Groucho Marx me caería bastante mejor que él.

Mide bien el contexto y tu audiencia, pero abrir y cerrar un discurso con frases de este genio es una alegría que deberías permitirte algún día, por ejemplo:

Apertura:
Encuentro la televisión muy educativa. Cada vez que alguien la enciende, me retiro a otra habitación y leo un libro.

Cierre:
Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros.

4- Abre y cierra con la misma pregunta

Retórica o no retórica, la idea es que en tu discurso haya habido una evolución y que la hipotética respuesta a esa pregunta sea muy diferente en la mente de tu audiencia, al inicio que al final del mismo.

Por ejemplo, imaginemos que formas parte de una ONG y tienes que hacer un discurso para hablar de las consecuencias del cambio climático y quieres trasmitir a tu público las posibilidades que tiene para colaborar en frenar sus consecuencias.

Si has hecho bien tu trabajo, podrías informar sobre las acciones concretas que cada persona puede hacer para colaborar en esa tarea, y en ese caso, podrías abrir y cerrar con una pregunta, que evocará reflexiones muy diferentes en cada momento:

¿Crees que puedes hacer algo para que la tierra se convierta en un mejor lugar en el que vivir?

5- Muestra una estadística impactante al inicio y otra que contraste al final

Imagina ahora que formas parte de esa ONG, y el mes siguiente te mandan a hablar sobre el hambre en el mundo.

Quieres impactar a la audiencia y abres tu discurso con una diapositiva que dice:

850 millones.

Y comienzas diciendo:

Este es el número de seres humanos que pasaban hambre en el año 1981.

A partir de entonces podrías hablar de lo que debemos hacer para conseguir erradicar el hambre en el mundo, planteando tus soluciones.

Llegado el momento del cierre, podrías mostrar una diapositiva con otro número:

0

Y decir:

Este es el número de personas que podemos lograr que pase hambre en el año 2025, si tomamos las medidas que os planteado hoy…

¿Te haces a la idea verdad?

Imagina que tienes que preparar tu próximo discurso y te atreves a comenzar de una forma original. Captas la atención del público, les hablas de todo tu contenido y cuando llega el momento de cerrar tu presentación utilizas el mismo recurso que en la apertura.

Intuyes que les sorprende porque más de uno levanta las cejas y esboza una sonrisa, antes de escuchar tus últimas palabras y aplaudirte asintiendo sorprendido.

¿Quieres contarme cuál sería el recurso que utilizarías?

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